Hay una chica nueva en mi colegio.
Es tímida, pero tiene una introversión que me llama muchísimo la atención... Siempre va abrazada a una carpeta y agacha la cabeza cuando va andando por los pasillos. Aveces se cruza con alguno de su clase y le dedica una tímida sonrisa, pero en seguida vuelve a su característico gesto de mirarse los pies cuando camina. Yo me quedo mirándola cuando se sienta a la entrada del colegio, esperando a que alguien la venga a buscar (que suele ser bastante tarde) y me pierdo en su figura. La miro sentada, con su pelo castaño y largo, sus ojos oscuros y sus labios perfectos. Otras veces la veo a la hora de comer, sentada, con ese gesto tan distraído, tan sutil a cada movimiento. Y otras la observo acercándose en mi dirección por el pasillo, me cruzo con ella e incluso aveces le sonrío nítidamente sin saber muy bien qué hacer. Siento un escalofrío en el momento que le enseño mi mejor sonrisa, disimulando las ganas que tengo de que algún día levante la cabeza y me mire directamente a los ojos.
Tiene algo... Algo que no sabría decirte que me hace perderme e intentar averiguar en qué estará pensando. Tal vez sea su gesto frío e introvertido hacia el resto del mundo, o tal vez sea mi vergüenza al verme incapaz de mediar palabra con ella. No puedo ni estar frente a ella sin sentirme inferior, pequeña por así decirlo, porque me hace ser minúscula al verla a ella como un mundo a parte; una oscuridad que jamás seré capaz de explorar por culpa de esta inseguridad que me controla.
No estoy bien, para nada. No se lo he dicho a nadie ni pienso decirlo, pero necesito expresarlo. Es tímida, pero tiene una introversión que me llama muchísimo la atención... Siempre va abrazada a una carpeta y agacha la cabeza cuando va andando por los pasillos. Aveces se cruza con alguno de su clase y le dedica una tímida sonrisa, pero en seguida vuelve a su característico gesto de mirarse los pies cuando camina. Yo me quedo mirándola cuando se sienta a la entrada del colegio, esperando a que alguien la venga a buscar (que suele ser bastante tarde) y me pierdo en su figura. La miro sentada, con su pelo castaño y largo, sus ojos oscuros y sus labios perfectos. Otras veces la veo a la hora de comer, sentada, con ese gesto tan distraído, tan sutil a cada movimiento. Y otras la observo acercándose en mi dirección por el pasillo, me cruzo con ella e incluso aveces le sonrío nítidamente sin saber muy bien qué hacer. Siento un escalofrío en el momento que le enseño mi mejor sonrisa, disimulando las ganas que tengo de que algún día levante la cabeza y me mire directamente a los ojos.
Tiene algo... Algo que no sabría decirte que me hace perderme e intentar averiguar en qué estará pensando. Tal vez sea su gesto frío e introvertido hacia el resto del mundo, o tal vez sea mi vergüenza al verme incapaz de mediar palabra con ella. No puedo ni estar frente a ella sin sentirme inferior, pequeña por así decirlo, porque me hace ser minúscula al verla a ella como un mundo a parte; una oscuridad que jamás seré capaz de explorar por culpa de esta inseguridad que me controla.
En clase se ríen de mí, sé que lo hacen. Hacen bromas estúpidas a mis espaldas y me critican. Me acabarán fallando y en el momento en el que a los que poco aprecio les tengo desaparezcan, me quedaré completamente sola, volveré a ser la completa marginada. No quiero eso, pero soy incapaz. ¿Qué voy a hacer si no tengo a nadie? La música no es capaz y para que no lo sea ya puedo estar mal.
Se ríen de mí, una y otra vez, y no puedo decir nada porque ni siquiera lo hace directamente. Si pregunto, se reirán más, si no lo hago, se reirán de mi ignorancia. Estoy llorando por esto y me siento débil. No sé como todavía no he cogido algo y me he hecho daño. Me siento fatal e intento tirar hacia delante, pero me fallan las fuerzas.
Matadme, por favor.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario