Hace tiempo mi mejor amiga murió, y la persona a la que yo amaba se mudó, y yo no pude hacer nada por evitarlo, ni siquiera le dije cuanto la amaba a esa persona.
"A veces la distancia nos impide estar cerca de la persona a la que amamos. La distancia mata, duele, se alimenta de tu soledad y la hace aún más insoportable de lo que ya es. No puedes luchar contra la distancia, por mucho que te digan, es imposible sentir calor a mil kilómetros de distancia. Te hace sentir estúpida en cierto modo, es absurdo amar a alguien a tantos kilómetros... Pero el corazón no razona, no entiende que es imposible sentirse entero cuando te falta una parte de ti.
Sé que duele, sé que cuesta, pero no llores. No llores por alguien incapaz de ver tu sufrimiento. No llores por alguien que no te va a secar las lágrimas ni te va a querer como alguien que de verdad te aprecie y te dé abrazos cuando más lo necesitas. No desperdicies emociones tan valiosas en alguien incapaz de sanar tus heridas. Recupérate de él, de todo lo que se ha llevado, y vuelve a sonreír como si no te faltase nada.
Olvídate de a quién amas y empieza a quererte a ti misma".
Aún recuerdo que esas fueron las últimas palabras de mi mejor amiga Kasumi. La echo de menos, no sé porqué. Ella ya seguro que no se acuerda de mí, aunque yo sí de ella. Echo de menos esas risas inocentes que se nos dibujaban en la cara cuando jugábamos juntas. Echo de menos nuestras peleas tontas. La echo de menos.
-¡Aura, deja de intentar llamar la atención!- Me gritaban en el instituto.
A partir de hoy, crearé una novela, basándose en mi vida. Puede tener un final muy cercano, o quizás no. Quizás sea una de esas historias sin final. Una historia, con un final feliz. Aún no sé como llamar a mi novela. No le pondré ningún título. Está mejor así.

No hay comentarios:
Publicar un comentario